La política rusa está desconcertada como consecuencia de los levantamientos en el mundo árabe, en particular por la revolución egipcia. Los que están hartos de un sistema político cada vez más autocrático, esperan movilizaciones por parte de los ciudadanos rusos, mientras que aquellos que salieron bien parados del colapso de la Unión Soviética, rechazan cualquier implicación en la escena política rusa.